Robert Louis Stevenson, la historia de un gran escritor escocés

Robert Louis Stevenson

Ya hace algún tiempo que escribí un artículo sobre uno de los grandes escritores escoceses, Sir Walter Scott, a mi juicio y desde mi experiencia el más reverenciado por la gente de por aquí, tanto por sus poemas y novelas como por sus intervenciones que podríamos denominar políticas. Sin embargo, en mi opinión es otro escritor escocés el que tiene más fama a nivel mundial. Me estoy refiriendo, claro está, a Robert Louis Balfour Stevenson. Quién no ha oído hablar de sus obras La isla del tesoro o El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hide. Aunque no es mi intención realizar una extensa y para algunos aburrida biografía del escritor, sino dar algunos esbozos de la vida de este importante personaje escocés, lo que en mi opinión se ajusta más al objetivo de este blog.

Nació en Edimburgo el 13 de noviembre de 1850, en una casa situada en el número 8 de Howard Place. Fue hijo único. Su padre, Thomas Stevenson, importante pionero escocés que diseñó más de treinta faros en y alrededor de Escocia; su madre, Margaret Isabella Stevenson, cuyo apellido de soltera era Balfour, que provenía de la nobleza. Ambos practicaban la religión presbiteriana de la Iglesia de Escocia. Ella tenía una salud muy frágil, condición que al parecer traspasó a su hijo ya que Robert Louis Stevenson padeció de problemas respiratorios y fue de constitución débil toda su vida. Ya a los dos años, para aliviar a la madre, se le contrató una niñera, que resultó ser una gran influencia en la futura obra del escritor.  Así es, pues Alison Cunningham, a la que llamaban cariñosamente Cummy, era de fuertes convicciones calvinistas y le contaba al niño historias nocturnas truculentas, que le provocaban pesadillas pero a la vez lo fascinaban.

Thomas Stevenson
Thomas Stevenson

Cuando contaba con casi siete años de edad empezó a asistir a la escuela, la Henderson’s Preparatory School, pero por razones de salud sólo participaba en clases dos horas diarias. De hecho a las pocas semanas una bronquitis hizo que la abandonara y recibiera clases particulares durante cuatro años. Después ingresó en la Edinburgh Academy, pero la abandonó cuando tenía 13. Tras una breve estadía en un internado cerca de Londres, regresó para asistir desde 1864 a una escuela privada en Edimburgo. Durante todo este periodo que abarcó su infancia escribía constantemente ensayos e historias, con el beneplácito de su padre, que lo comprendía muy bien, ya que él mismo había tenido esa afición hasta que su propio padre le dijo que dejara esas insensateces y se dedicara a los negocios. Su primer libro, Pentland Rising, fue de muy escaso valor literario, editado en Edimburgo en 1866 por Andrew Elliot gracias a la práctica habitual de aquella época que consistía en que el padre se comprometía a adquirir los ejemplares que no se hubiesen vendido en una fecha determinada, que fue lo que ocurrió al final. Una curiosidad: veinte años después, cuando el escritor ya era famoso, estos ejemplares alcanzaron un precio desorbitado.

Robert Louis Stevenson
Robert Louis Stevenson

En 1867 ingresó en la Universidad de Edimburgo como estudiante de Ingeniería Naútica. Sin embargo su interés por la carrera era escaso, más bien la elección vino motivada por la profesión de su padre. La dejó y empezó a estudiar Derecho, y en 1875 se estrenó como abogado, aunque no tuvo éxito con esta profesión: su interés estaba ya totalmente volcado en la literatura. Algunas de sus obras encuentran inspiración en los viajes que hacía todos los veranos de estos años con su padre a inspeccionar los faros que había construido. A Robert Louis Stevenson le encantaban estos viajes, más por el material que le daban para sus escrituras que por el interés por la ingeniería. Además él sabía que a Sir Walter Scott le había venido la inspiración para su novela El Pirata de 1822 en un viaje similar con el mismo Thomas Stevenson.

El tiempo pasó, y enseguida aparecieron los primeros síntomas de la tuberculosis. Inició una serie de viajes por el continente y en 1876 conoció en Grez, Francia, a Fanny Osbourne, una norteamericana que estaba separada y era madre de dos hijos, de la que se enamoró. Ella partió a California para tramitar su divorcio y él la siguió un año después. El matrimonio llegó en 1880, a los 30 años de edad. Vivieron una temporada en el Lejano Oeste, donde Stevenson escribió historias de aventuras, viajes y romances.

Fanny Osbourne
Fanny Osbourne

Los siguientes siete años fueron muy viajeros para la pareja, en la esperanza de encontrar un lugar adecuado para la salud de él. Se mudaron a Edimburgo, más tarde a Suiza y recalaron en una finca que el padre de él les regaló en el Balneario de Bournemouth, al sur de Inglaterra. Tras tres años allí y tras la muerte de su padre en 1887 partieron a Nueva York junto con su madre y los hijos de su mujer, y en este lugar fue donde el escritor trabó amistad con Mark Twain, autor de la conocida obra Las aventuras de Tom Sawyer. Tras pasar brevemente por San Francisco deciden realizar un viaje hacia las islas del Pacífico Sur, donde finalmente se establecieron, en concreto en Vailima, una aldea a unos cuatro kilómetros de Apia, la capital de Samoa. Tuvo una relación cordial con los aborígenes, y un final de vida en un lugar que le encantaba, aunque no podría decirse que era feliz debido a los cada vez más graves problemas de salud que arrastraba. Falleció finalmente el 3 de diciembre de 1894 debido a un derrame cerebral. Un año antes había escrito: “Durante catorce años no he conocido un solo día efectivo de salud. He escrito con hemorragias, he escrito enfermo, entre estertores de tos, he escrito con la cabeza dando tumbos”.

Stevenson en Vailimia
Stevenson en Vailimia

Efectivamente, Stevenson murió a los 44 años de edad, y a los 14 de su matrimonio, que fue el periodo en el que la mayor y mejor parte de su obra vio la luz. Escribió novela, poesía, obras de teatro, ensayos, crónicas de viaje, etc. Pero sin duda, un puñado de obras suyas merecen ser destacadas sobre el resto, no porque yo considere que son de una mayor calidad literaria, sino porque a buen seguro a más de uno les sonará algún que otro título. La Isla del Tesoro, novela de aventuras publicada en 1883, páginas que contienen la vida del inmortal Long John Silver y un clásico de la literatura mundial, tanto es así que ha sido fuente de inspiración para el cine, la televisión, la literatura, los cómics o incluso los videojuegos.

No puede hablarse de Stevenson sin nombrar El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hide, novela de horror de 1886 que fue un éxito inmediato y que también ha sufrido todo tipo de adaptaciones. Curiosamente, incluso existe una serie coreana, de 2015, titulada Hyde, Jekyll and I. La lista de películas, series o canciones que se basan en los personajes protagonistas (¿o era sólo uno?) es casi interminable. Tampoco es desconocida la novela de aventuras La flecha negra, que transcurre durante la Guerra de las Dos Rosas en Inglaterra y fue publicada en 1888. También cuenta con varias adaptaciones al cine, series e incluso al mundo del cómic.

Portada original de Dr. Jekyll y Mr. Hide
Portada original de Dr. Jekyll y Mr. Hide
Comic Dr. Jekyll y Mr. Hide
Comic Dr. Jekyll y Mr. Hide
Portada de La Flecha Negra
Portada de La Flecha Negra

No puedo dejar de destacar a título personal dos novelas publicadas respectivamente en 1886 y en 1888, Secuestrado y The Master of Ballantrae. La primera trata sobre el Appin Murder, un célebre asesinato sin resolver que tuvo lugar en Escocia tras la última rebelión jacobita. La segunda trata del conflicto entre dos hermanos nobles escoceses cuya familia está enfrentada por esa rebelión de 1745. En mi artículo sobre los Levantamientos Jacobitas reseñé ambas obras y no puedo dejar de hacerlo en esta ocasión. Y qué decir de otra novela de terror, El ladrón de cadáveres, de 1884, que narra la oscura historia de un estudiante de medicina de la Universidad de Edimburgo y el mundo del negocio ilegal de la profanación de cuerpos para su posterior estudio. Este libro conecta perfectamente con el escrito sobre El cementerio de Greyfriars de Edimburgo que escribí hace ya algún tiempo.

La lista podría seguir casi de forma interminable; más aún si añadiéramos los cuentos, poemas, libros de viajes e incluso canciones escritas por Stevenson. Como pequeña curiosidad, no me gustaría dejar de decir que uno de los poemas escritos por él, Heather Ale (Cerveza de brezo) está basado en una leyenda de Galloway.

Y hasta aquí nuestro pequeño viaje por la vida de Robert Louis Stevenson, ese escritor que a pesar de sus problemas importantes de salud fue capaz de dejarnos algunas de las obras más reconocidas de la literatura mundial. Edimburgo fue su ciudad y si decides viajar a Escocia lo podrás comprobar, ya que son múltiples los lugares en los que se le homenajea: el Museo de los Escritores junto a la Royal Mile o estatuas en la Catedral de San Giles o en los Jardines de Princes Street, bajo el Castillo de Edimburgo. Te esperamos.

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